Bolivia Tiene Dos Cuñados Ricos… ¿Cuál Pagará la Cuenta?
Los cuñados pueden pelearse por quién manda en la familia. Lo que Bolivia no puede hacer es terminar pagando los platos rotos de una disputa ajena.

Bolivia Tiene Dos Cuñados Ricos… ¿Cuál Pagará la Cuenta?

Imaginemos a Bolivia como ese pariente pobre que ha tenido una vida muy difícil, al mero estilo de la novela tragicómica mexicana, y para seguir haciéndolo mas novelesco, en este capitulo, Bolivia descubre que tiene dos cuñados ricos.

El primer cuñado es gringo… es platudo, anda armado, es influyente y tiene la maña de recordarles a los demás quién manda en la mesa… si, el mismo… Donald Trump… el cuñado que ofrece seguridad y cooperación, pero convengamos que este cuñado no organiza clubes de amigos por filantropía… no señor,,. Cada alianza responde a sus propios intereses.

El segundo es brasileño… tiene algunas cosas en común con el pariente pobre a lo largo de miles de kilómetros de frontera, tiene algunos negocios, le afectan los mismos problemas de seguridad y lo mas importante, una relación energética que no se puede reemplazar con discursos patrióticos. Además, este cuñado no necesita pedir permiso al gringo para tener su propia agenda regional.

Uno tiene una gran billetera geopolítica y el otro tiene la llave de gran parte de nuestra economía… y nosotros, como el pariente pobre, necesitamos a los dos… pequeño detalle.

Rodrigo Paz acercó a Bolivia con el gobierno del cuñado gringo y esto le permitió saltar en la comparsa del Escudo de las Américas, la iniciativa impulsada por dicho cuñado contra el crimen organizado. Cooperar puede ser conveniente. Pero entrar a la comparsa no significa que desaparezca el narcotráfico, que se desarmen las redes criminales o que la seguridad llegue por delivery desde la Casanga Blanca.

Mientras tanto el hogar del cuñado Brasileño sigue siendo un mercado estratégico para el gas boliviano… precisamente cuando nuestra capacidad de producción ya no es la de antes. En el primer semestre de 2026, ambos parientes acordaron avanzar en energía, comercio, infraestructura y seguridad. Sin embargo, revisando artículos, una publicación del 27 de octubre identificó seis de doce compromisos bilaterales sin avances públicos que se puedan verificar…. Mucha agenda, muchas reuniones y lamentablemente, muchos pendientes.

Ahí está la diferencia entre los cuñados. El cuñado gringo puede ofrecer músculo político y cooperación en seguridad. El cuñado brasileño representa un mercado cercano, integración fronteriza y oportunidades energéticas y comerciales. Ninguno es benefactor del pariente pobre. Los dos defienden sus intereses, lo cual esta muy bien y debería ser el ejemplo a seguir.

El problema aparece cuando Bolivia confunde diplomacia con simpatía. Si se acerca al cuñado gringo, no tiene por qué enemistarse con el brasileño. Si negocia con Brasil, no necesita declararle la guerra política al gringo. La política exterior no es una pelea familiar en la que uno debe insultar al cuñado rival para demostrar que pertenece a la familia.

La derecha vende cercanía con Estados Unidos como si una fotografía pudiera convertirse en millones de dólares muy necesarios. La izquierda acostumbra a vender antipatía a Washington como si pronunciar la palabra imperialismo hiciera aparecer mercados, inversiones y empleos… los discursos de estos cuñados son sumamente distinto, lo que sigue igual es la billetera del pariente pobre que sigue esperando resultados.

Y hay algo un poco más incómodo: el pariente pobre negocia desde la necesidad, pero no puede permitirse negociar como si no tuviera nada que ofrecer. Tiene una ubicación estratégica, recursos naturales, potencial energético, capacidad agroindustrial y una posición clave en la integración regional… es un polo de desarrollo en potencia…dependerá de el mismo convertir esas ventajas en beneficios reales… necesita instituciones, reglas claras y una estrategia que sobreviva a los cambios de gobierno.. como la de los cuñados ricos

Porque los cuñados pueden pelearse por quién manda en la familia. Lo que Bolivia no puede hacer es terminar pagando los platos rotos de una disputa ajena.

Así que la pregunta no es ¿a quién quiere más el pariente pobre?…, ¿al gringo o al brasileño?… es un poquito más difícil… Si mañana el cuñado gringo le exige lealtad y el brasileño le recuerda quién compra su gas, ¿Será que el pariente pobre tendrá una estrategia propia para responderles… o descubrirá que, en esta familia, ¿el pariente pobre siempre termina lavando los platos que tenían feijoada y hamburguesa?